viernes, 11 de marzo de 2011

Tibi con niños: Disfrutando del municipio y su tranquilidad

Últimamente se me ha metido la idea en la cabeza de que todo pueblo y toda ciudad tiene su encanto particular, así que he decidido buscar en todos los sitios que visito esas cosas bonitas, distintas o curiosas que lo hacen especial.

En un principio había preparado un picnic para poder comérnoslo donde se terciara, no teníamos planeado comer en TibiLo que sí quería era acercarme un rato a verlo ya que estábamos al lado. 

Tibi no es muy grande, así que podíamos dar un paseito largo y recorrer su casco antiguo. Pero después de ver la zona central del pantano de Tibi y darnos cuenta de que comer cerca del embalse podría significar tener que zambillirnos en sus verdes aguas en pleno mes de marzo, decidimos que mejor comíamos en el pueblo y de paso dábamos una vuelta para bajar la comida.

Buscamos un pequeño parque que había localizado en el callejero que hay en la web del ayuntamiento de Tibi, "el parc de baix" o parque de abajo. La verdad es que me esperaba una zona verde más grande o incluso con alguna mesita tipo merendero, pero solo era un pequeño parque de arena de dos alturas con columpios para los niños. A ellos les encantó comer ahí, claro, ya que jugaban más que comían. Pero bueno, esos son los gajes del oficio si los sacas a comer por ahí.

El parque infantil de Tibi

Después de hicharnos la tripa y de jugar un rato nos decidimos a buscar un bar para tomarnos el cafelito de rigor. Empezamos nuestro paseo por la zona del casco antiguo.

Lo primero que me llamó la atención es que muchas de las casas tenían unas grandes rejas tapando toda la entrada. Al principio no caí, pero luego nos dimos cuenta de que eran rejas para proteger a la gente cuando sueltan las vacas por las calles. Los barrotes tenían la distancia justa entre ellos para que l@s moz@s pudieran escapar de los cuernos amparándose en algún portal enrejado.

El ayuntamiento de Tibi

Subiendo por las estrechas calles (sí, literalmente subiendo, porque el pueblo esta en pendiente. Y no veas que empinadita la pendiente.) llegamos a la plaza de España, donde está el ayuntamiento y la iglesia de Santa María Magdalena. El edificio del ayuntamiento es muy antiguo, o al menos eso parece, pero lo que más me llamó la atención de él fue el tablón de anuncios.



¡¡¡Una pizarra de las de toda la vida con los avisos escritos a tiza!!!
¡Y nadie los había borrado!

En buena hora pones tu una pizarra en la calle en mi pueblo y nadie la toca. A los 10 minutos seguro que había escritos o dibujados toda clase de mensajes que nada tenían que ver con el original.

La iglesia tenía un reloj de sol chulísimo y muy bien conservado. Y el campanario también me pareció muy bonito. Ya veis que os dejo fotos para que juzguéis vosotros mismos.

Más o menos a mitad de nuestro paseo encontramos un bar. Estaba frente a "el carreret", que tiene un murito con unas vistas preciosas del castillo. Allí no subimos porque está en ruinas. No queda prácticamente nada de uno de los castillos árabes cuyo recinto era de los mayores de toda la provincia.

Tras el café caminamos un poco más hasta "la bassa de la glorieta" donde hay una balsa de agua que alimenta unas fuentes, de las que no se puede beber hoy día, y el antiguo lavadero municipal situado en los bajos del hogar del jubilado que lamentablemente no se puede visitar. Por cierto, no os pongo fotos de esto porque se me acabó la batería. Más gajes del oficio.

Las ruinas del castillo árabe de Tibi

Allí descansamos un poquito junto al murmullo del agua, que era lo único que se oía en las calles. Se respiraba una tranquilidad...

Ya con la digestión hecha nos dirigimos de nuevo a la furgoneta. Todavía teníamos que ir a ver la pared de la presa. Y para ello debíamos llegar a la base del pantano pronto, que aun nos quedaban un par de horas por andar.

Localización:




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