lunes, 20 de junio de 2011

Marco y el eclipse de Luna

Imágen de Norberto Gonzáles
Desde bien pequeño Marco se ha sentido muy atraído por el universo. Desde los 3 o 4 años me pedía que le contara cosas de la Luna, los planetas, las estrellas... Hemos leído libros, visto pelis e incluso habíamos visto algún eclipse de luna. Pero al parecer no lo recordaba.

Así que cuando supe que la gente de Astroingeo (la Asociación Astronómica de la Universidad de Alicante) íba a estar en la playa del postiguet de Alicante para ver el eclipse de luna, pensé que a Marco le encantaría ir. Supuse que llevarían buenos telescopios y así podría verla más de cerca. Además de poder aprovecharnos de las explicaciones que nos pudieran facilitar la gente de la asociación.


Llegamos allí sobre las 21:15h más o menos y ya no había mucho sitio para aparcar. Se habían situado en la zona del paseo del postiguet que hay cerca de la estación del tranvía de Denia. Menos mal que me metí hacia la zona de ocio de la Marina y había mucho sitio en el descampado que usan como parking.

Conforme nos íbamos acercando a la zona de observación que habían montado nos dimos cuenta de que había un montón de gente de todas las edades. Desde personas mayores con su mesita, sus sillas y su cena de tupper, hasta familias con niños y bebés  o jóvenes que llevaban sus mochilas con los bocatas.

Esperando que levantara la bruma
Unos cuatro o cinco telescopios de la gente de Astroingeo estaban preparados para observar más de cerca el eclipse. Algunos conectados a ordenadores y cámaras para grabar el acontecimiento o retransmitirlo en directo como decían en su web. Además había un telescopio casero construido dentro de un cajón de madera. Era algo super curioso que nos llamó mucho la atención a todos los que estábamos allí y que además  funcionaba perfectamente.

Nos colocamos junto a la banderita de la asociación, entre dos de los puntos de observación, para que además de estar cerca cuando empezara a verse el eclipse, el papá nos pudiera localizar fácilmente ya que venía de camino. Desde allí debíamos poder observarlo todo perfectamente a simple vista pero la bruma nos jugó a todos una mala pasada.

Lo raro es que no parecía que hubiera nubes, porque no llegábamos a distinguirlas en el horizonte, pero la cuestión es que no se veía la luna, ni una estrellita, ni nada. De echo Marco no dejaba de repetir que por qué no se veía si no había nubes. Eso de la bruma no lo veía nada claro.

Le preguntamos a una chica de la asociación si se podría ver algo y nos comentó que era seguro, pero que más tarde. La bruma se levantaría en algún momento y podríamos observar el eclipse, y sobre las 22:30 o así ya podría ver Saturno.

Telescópio de fabricación casera
Yo sabía que el peque tenía mucha ilusión pero tampoco quería que se desesperara así que decidí preguntarle. Le dije que si quería verlo habría que esperar un buen rato. Él me contestó que no le importaba. Que  prefería esperar porque nunca había visto un eclipse.

De repente, en la pequeña pantallita de una cámara que tenían conectada a uno de los telescopios para grabarlo todo, comenzó a verse la luna. De repente todo fué..

-Ya se ve, ya se ve.
- Mira, aquí en esta pantalla.
- Aquí, aquí...

La gente comenzó a hacer cola para ver la pantalla de la cámara y probar por el telescopio a ver si también conseguían distinguir algo. A simple vista seguíamos sin poder apreciar nada. Nosotros también nos pusimos a la cola, claro.

Marco no llegaba al telescopio, pero unas señoras muy amables le auparon un par de veces para que pudiera mirar por el visor.

Estaba super emocionado. No paraba de pegar saltitos y de decirle a todo el mundo que se pusieran a la cola que se podía ver la luna. Y en un momento en el que estábamos en otra cloa, de repente, como por arte de magia...

¡Flash!

Una luna redonda y roja apareció en medio del cielo. 

- "Marco, mira. Ya se ve la luna. ¿La ves?"
- ¿Dónde? No la veo.
Mi cámara no da para tanto. La foto es de aquí.
- Mira, ahí delante. Mira donde apunta mi mano.
- ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! Ya se vé. Está ahí. ¡Papaaaaaaaaaaaa!

Su padre estaba sentado en un bordillo con la pequeñaja, así que le dije que podía acercarse a decírselo, que yo le guardaba el sitio en la cola. Corriendo se fue a explicarle donde estaba. Y corriendo volvió para volver a mirar por el telescopio.

- Mira tú mamá, mira tú. ¡Se ve una enooooorme bola roja!
- Claro, eso el porque estamos en pleno eclipse.

Así que después de hacer una cola más, decidimos que ya era hora de volver a casa. Eran las 23h. más o menos y al día siguiente había que ir al cole, a lo que Marco se enfadó muchísimo ya que no le había dado tiempo a ver Saturno.

Mientras la luna iba reflejado cada vez un poquito más de luz solar, nosotros nos íbamos acercando a casa entre llantos mezcla de cansancio y enfado.

- ¿Por qué las cosas chulas siempre son entre semana? Ojala que el próximo eclipse sea un viernes o un sábado para poder estar más rato.

Así que durante el trayecto tuve que prometer que habría más eclipses de luna y más ocasiones para observar Saturno. Al llegar me dí cuenta de que los dos se habían dormido. Había sido una noche muy emocionante.

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