miércoles, 25 de enero de 2012

En nacimiento del río Ebro y su embalse


Una de las visitas que quisimos hacer desde Espinosa de los Monteros fue al nacimiento del río Ebro, ubicado tradicionalmente en la localidad de Fontibre. En Espinosa nos habían comentado que era un lugar muy bonito y digno de ver. Además a nosotros nos picaba la curiosidad. ¿Cómo sería el nacimiento del río más caudaloso de España?

Nos levantamos, desayunamos y tras coger una mochila con provisiones para matar el gusanillo en caso de que apareciera (cosa mas que probable cuando viajas con niños) pusimos rumbo a Fontibre.

Fontibre está a unos 70 km. de Espinosa de los Monteros, y aunque se puede llegar por varios caminos decidimos que ya que estábamos allí haríamos el recorrido bordeando el embalse del Ebro por su parte norte. Así de paso veríamos la inmensidad de este pantano en el que quedaron sumergidos más de una veintena de pueblos cuando de construyó, o al menos eso fue lo que nos contaron los ancianos del bar donde estuvimos antes de salir.



Vista del embalse del Ebro desde la parte norte.

La furgoneta recorría la estrecha carretera rodeada a lado y lado de los preciosos verdes de prados y  bosques. En un determinado momento, el paisaje del margen izquierdo del camino cambió de color. El verde dio paso al azul, al azul de la inmensidad de agua que lo cubría todo.

Habíamos visto otros embalses alguna vez, incluso tocamos el agua de alguno de ellos, cómo en el pantano de Tibi, pero nunca uno tan grande. Conforme avanzábamos en nuestra ruta se iba difuminando la orilla opuesta. Llegamos a ver el torreón de alguna edificación sumergida. Y montones de reses, ovejas y caballos pastando junto al agua.

El agua brota a través de estas rocas presidida por la Virgen del Pilar 

Hicimos una pequeña paradita en el pueblo de Soto para picar algo y ver esta localidad de menos de 100 habitantes que está muy cerquita de Fontibre. Al final llegamos a nuestro destino sobre la hora de comer.

Junto a la entrada al nacimiento del río está el restaurante-cafetería Fontibre, en el que puedes picar algo o comer un menú. Aprovechamos que los niños tenían hambre para llenar el estómago y luego bajar la comida paseando junto al río. En el restaurante tenían un menú infantil de dos platos que pudieron compartir los dos peques, ya que era bastante abundante. Eso sí, eran los mismos que en todos lados: macarrones y lomo con patatas. Una vez bajamos al nacimiento vimos que había un par de restaurantes más con vistas al río.

Una vista del comienzo del Ebro

La zona del nacimiento del Ebro es preciosa. Está tooooodo verde, cómo es lógico dada la abundancia de agua. Tiene mesas de madera para hacer picnic sobre la hierba y enormes árboles que sumergen al nacimiento en una sombra continua. Tan solo algunos rayos de sol se atreven a llegar al agua a través de las espesas copas.

Zona de picnic entre los árboles
Zona de picnic junto al agua

El agua sale directamente desde el suelo, a través de las rocas. No hay una cascada espectacular ni nada parecido, cómo cabría esperar de un río tan caudaloso. Solamente el brotar delicado del agua subterránea. Si no te fijas bien parece que el agua no se mueva. Es un remanso de paz. Y en el centro del lecho, sobre una roca bañada por el agua que nace, una escultura de la Virgen del Pilar con los escudos de todas las comunidades bañadas por el río. 

Había un montón de patos nadando

Estuvimos haciéndonos fotos, tocando el agua, bebiendo del río y nos pusimos a pasear siguiendo el curso del agua. Avanzamos por la ribera derecha mirando el agua y como hacía pequeños saltos, jugando con lagartijas, mariposas y toda clase de bichitos, oliendo las flores... Al final del camino hay una valla que cierra el recinto y un puentecito por el que pasamos a la otra orilla para regresar al punto de salida. Al volver al nacimiento nos hicimos amigos de un pastor alemán que nos siguió hasta que subimos de nuevo al coche.

Puentes de madera y saltos de agua

Yo me había quedado con las ganas de ver la presa que retenía el agua del embalse y cómo no la habíamos por la parte norte, debía estar por la parte sur. Así que convencí al resto de la familia de volver a Espinosa de los Monteros bordeando el pantano por su otra orilla. Estuvimos todos de acuerdo, pero papá dijo que primero nos acercaríamos a ver la Cueva de los Franceses ya que al ser verano nos quedaba mucho tiempo de luz. Así lo hicimos. Tras visitar esta preciosa cueva llena de estalactitas, estalagmitas y columnas que hicieron las delicias de Marco (y que os contaré otro día) pusimos rumbo de vuelta al hotel bordeando de nuevo el agua.

Escultura de Jesús Otero

De repente la encontramos. Yo esperaba que pasaríamos por algún puente desde el se podría vislumbrar la inmensa pared la presa a nuestra izquierda. Impresión que creo que es consecuencia de las pelis de la tele donde las altas paredes de los embalses parecen no tener fin. Pero nada más parecido a la realidad.

El embalse del Ebro en su parte más estrecha

La carretera para justo por encima de la pared. Una carretera estrecha de dos sentidos cruza el enooooorme pantano en su parte más estrecha. Y cómo las compuertas estaban cerradas no se veía ningún salto de agua ni nada. Al contrario, el agua brotaba de forma rápida y continua en la base hacía un pequeño río que luego irá creciendo y creciendo alimentado por otros a lo largo de su recorrido. La verdad es que me quedé un poco "plof". Si es que a veces nos marcamos unas espectativas...

La pared de la presa

Ese día lo pasamos genial. La visita al Nacimiento del Ebro y al embalse nos encantaron y además sirvió para explicarle a Marco cómo funcionan los embalses, cómo y para qué se construyen, etc. Vamos, una visita divertida y útil. ¿No os parece?

7 comentarios:

  1. Un post fantastico y unas fotos muy bonitas. Me ha encantado. Que sitios tan bonitos tenemos en España.

    Un saludo desde la otra punta de España. :)

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  2. Tienes toda la razón. Tenemos unos sitios preciosos en España. Yo creo que necesitaríamos más de una vida para poder conocerlos todos. Pero al menos intentaremos llegar a visitar lo que podamos en esta.

    Llevamos dos veranos pasando nuestras vacaciones en el norte de España y me encanta. Tenéis unos paisajes maravillosos. :)

    Un saludo.

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  3. Guauuu me ha encantadoooooooo, me ha recordado mi etapa de senderista... aysss, que me lo tengo que apuntar... precioso, precioso, y las fotos preciosassssssssssss

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  4. maria eugenia, la verdad es que el sitio es super chulo. Y yo cómo soy de gatillo fácil hago un montón de fotos. No te imaginas cuantas tengo, así que algunas han de salir bien. Jejeje

    Un saludo.

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  5. Por cierto, he eliminado el comentario anterior por una errata. :P

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  6. Respuestas
    1. Muchas gracias. Me alegro mucho de que te haya gustado.

      Saludos. :)

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