Cantabria con niños: Descubriendo el Valle de Valderredible


Este verano, hemos estado disfrutando unos días de la belleza natural de Cantabria gracias a la hospitalidad del Camping de Valderredible. A principios de verano se pusieron en contacto conmigo para invitarnos a pasar unos días en esta zona menos conocida de Cantabria y así poder descubrirnos toda la belleza que tiene. Después de estar allí cinco días, puedo dar fe de que el Valle de Valderredible es una auténtica maravilla natural y que me hubiese quedado mucho más tiempo en la zona sin dudarlo para poder seguir explorando sus bosques, visitando sus preciosos pueblos, recorriendo sus senderos y descubriendo cada uno de sus tesoros escondidos.

El Valle de Valderredible está ubicado en la zona del sur de Cantabria. Es una preciosa zona de montaña de más de 300 km cuadrados de extensión y que abarca un montón de localidades. A pesar de ello, según nos contaron, en pleno invierno no llegan a ser ni 1.000 habitantes en todo el valle. Esta zona es menos conocida para los turistas y es algo que sus vecinos quieren cambiar. Ellos desean que todo el mundo conozca la belleza de estas tierras atravesadas por el Ebro. Así que yo, desde aquí, os voy a abrir una pequeña ventana a este precioso valle para que podáis ver lo bonito que es y contaros los planes que hicimos con los peques.


1. Hicimos senderismo junto al río Ebro: La zona está repleta de rutas para hacer senderismo. Hay muchas sencillas que se pueden hacer con los niños, como la GR-99. Como no conocíamos la ruta, decidimos tomárnosla más como un paseo y hacer sólo un pequeño tramo (unos 7-8 km. en total de esta ruta). Desde Villaescusa del Ebro (donde aparcamos el coche) seguimos la ruta en dirección a Orbaneja del Castillo. Era impresionante caminar junto al Ebro viendo la fuerza con la que baja la corriente. Nuestra intención era hacer un tramo de la ruta y visitar la cascada del Tobazo, pero al ser agosto, unido a la sequía que estamos padeciendo estos últimos años, no caía agua. Encontramos la poza, super bonita, con el agua transparente… pero no caía agua. Nos comentaron que más arriba sí caía un poco pero como ya se estaba haciendo tarde decidimos dejarlo, no nos fuese a sorprender la noche en medio del monte.

2. Visitamos Orbaneja del Castillo: Esta localidad realmente no pertenece al valle de Valderredible, sino que ya es de la provincia de Burgos. Pero si estáis por allí nos podéis dejar de visitarla. Es una auténtica preciosidad. Nos encontramos con ella cuando dábamos una vuelta con el coche, ya anocheciendo, y tuvimos que parar. La cascada que bajaba atravesando el pueblo era preciosa. Nos dimos un rápido paseo nocturno y nos pareció tan bonita que decidimos que madrugaríamos al día siguiente para poder verla bien. Y así lo hicimos. A la mañana siguiente volvimos para recorrer de nuevo sus calles de origen medieval.

3. Exploramos Monte Hijedo: Nos acercamos a la localidad de Riopanero, donde está ubicado el centro de interpretación de Monte Hijedo. Allí, nos hicieron una visita guiada muy chula por el centro de interpretación en la que nos explicaron como era el bosque, qué animales habitan en él, la economía que había surgido gracias a el a lo largo de la historia y como ahora es un entorno natural que se intenta proteger y preservar para que no siga menguando. Monte Hijedo es el mayor robledal de Cantabria (aunque hay muchas más especies de árboles coexistiendo en él: rebollos, hayas…) y la tercera masa forestal más importante de España. Actualmente apenas queda un 20% de lo que este bosque fue, así que imaginad lo inmenso que era. Después de visitar el centro, nos adentramos en el bosque, a explorar un ratito sus senderos.

Imágenes de www.valderredible.es (no se qué ha pasado con las mías)

4. Paseamos por Polientes: Como había que comprar comida para estos días, nos acercamos a Polientes, la localidad más cercana al camping y la única con un supermercado grandecito en muchos kilómetros a la redonda. Nos dimos un paseo por sus tranquilas calles. Prácticamente no pasaban coches por ellas, tan sólo por la principal que cruzaba el pueblo. Cuando estuvimos paseando por él, sobre la hora del aperitivo, la plaza del pueblo estaba bastante animada. Allí hay un bar con terraza que estaba repleto y un parque con columpios que mis peques no se resistieron a probar. Había un montón de niños jugando.

5. Nos fotografiamos con El Rebollejo, un roble milenario: Sí, sí, milenario. Aquel solitario árbol lleva más de 1.000 años resistiendo en lo alto de la sima. Bueno, no está completamente solo. Un par de jovenes, de unos pocos cientos de años, le hacen compañía. El Rebollejo está ubicado junto a la ermita de San Vitores de Salcedo. El hecho de estar aislado allí le hace fácilmente localizable, aunque no se puede llegar a el en coche. Mide más de 20 metros y su tronco tiene más de 6 metros de perímetro. Hacían falta 5 personas como yo para poder abrazarlo. Hacerse una foto con él fue de las cosas que más ilusión hizo a Marco. Para visitarlo, tendréis que dejar el coche en Salcedo y subir hasta el árbol a pie.

6. Descubrir Santillana del Mar: Ya que estábamos en Cantábria, no podíamos dejar escapar la oportunidad de visitar Santillana del Mar. Aunque estaba a más de una hora en coche del camping nos habían contado que era tan bonita que decidimos aprovechar una tarde para conocerla. A pesar de que había un montón de gente, pudimos aparcar junto a un gran parque que tenía mesas de picnic, mucho césped, columpios (que los estaban arreglando) y baños. De allí fuimos paseando a recorrer esta bonita localidad que me encantó. Sus empedradas calles, sus edificios, el ambiente que había… Una auténtica preciosidad.

7. Visitamos una ermita rupestre: El Valle de Valderredible tiene varias ermitas rupestres. La composición de su terreno hacía posible que se pudiese excavar en la roca y crear santuarios y ermitas casi en cualquier montaña. Podemos encontrar algunas excavadas totalmente en la montaña y otras a las que además se le han añadido paredes y demás. A nosotros sólo nos dio tiempo a visitar una de ellas y precisamente una que está ya en Burgos. Jejeje El hecho de que Valderredible esté lindando con Castilla y León hace que su frontera se desdibuje y pasemos continuamente de una comunidad a otra casi sin darnos cuenta. La ermita rupestre que visitamos fue la de San Miguel, en la localidad de Presillas.

8. Fuimos a buscar al Joven y al Abuelo: El Joven y el Abuelo son dos robles milenarios que habita en el bosque de Bustillo del Monte. Después de haber visitado a “El Rebollejo”, teníamos que intentar encontrar al árbol “más anciano” de Valderredible, así que nos dirigimos a Bustillo del Monte para hacer la ruta de los Tesoros de Bustillo, que recorre sus bosques e intentar encontrarle. El abuelo se quemó hace unos años así que aunque todavía está allí, hoy día ya no está en perfecto estado. Pero bueno, nos hacía ilusión encontrar a ambos. Lo que ocurrió es que… al final no pudo ser. Hicimos una preciosa ruta, pero no pudimos completarla por un gran error que cometimos. No revisamos las mochilas antes de ponernos en marcha y nos dejamos parte del agua en el coche. Además, ese día hacía mucho calor y, aunque dentro del bosque no se notaba mucho, no podíamos arriesgarnos a quedarnos sin agua en un lugar desconocido. Total, que hicimos más o menos la mitad de la ruta y dimos media vuelta. Aunque no pudimos saludar ni al Abuelo, ni al Joven, nos encontramos con algunos ejemplares realmente impresionantes en el bosque.

9. Ver de cerca un Alimoche: Sin duda alguna, esta fue la experiencia que más emocionó a Marco de todo nuestro recorrido por Cantabria. En Valderredible hay muchas aves rapaces, sobre todo hay muchos buitres. Las rapaces son unas aves preciosas que rara vez puedes ver posadas. Lo normal es verlas volando. Pero resulta que el Camping de Valderredible está construyendo un Hide para poder observarlas. Un Hide es un refugio semienterrado en el suelo que está colocado frente a una planicie en la que hay un estanque donde los animales pueden ir a beber. Javier, el propietario del camping quieren adecuar este hide para que se puedan realizar actividades de observación y fotografía de aves. Aunque todavía no está operativo y por tanto aún no hay actividades previstas allí, Javier nos lo enseñó y nos permitió estar allí en silencio observando. Tras unas dos horas más o menos, en las que veíamos acercarse de vez en cuando cuervos y algunas aves pequeñas, de repente, un alimoche se posó en el prado lo suficientemente cerca para que lo pudiésemos ver bien. Lamentáblemente yo no tengo una buena cámara como para capturar el momento, pero el recuerdo bien lo vale. El alimoche es una especie en peligro de extinción. Para Marco, poder verla cerca, fue algo super emocionante. Y para su madre… ¡Ya os lo podéis imaginar! Cuando volvimos a casa, se lo quería contar a todo el mundo.

Imagen de un alimoche común (propiedad de fotonatura.org)

10. Conocer el arte románico de la zona: En Vaderredible podemos muchos ejemplos de arquitectura romanica, sobre todo en cuanto a lugares sagrados. Pero, sin duda alguna, la joya del valle es la Colegiata de San Martín de Elines, declarada Monumento Nacional en 1931. Se cree que inicialmente fue un monasterio, que duró hasta el año 1102. Hacia la segunda década del s. XII se construyó la colegiata que, hoy día es un templo parroquial. La última tarde que pasamos en Cantabria nos acercamos a visitarla.

¿Qué os ha parecido nuestra visita al sur de Cantabria? ¿Creéis que aprovechamos bien los días? ¿Nos dejamos alguna cosa de Valderredible que deberíamos ver? No olvidéis contármelo. Así tomo nota para la próxima ver que visitemos Cantabria. Puedes dejarme un comentario más abajo. No olvides que los blogs se alimentan de vuestras interacciones. 😉

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