viernes, 28 de febrero de 2014

Alcoleja con niños: De paseo familiar



Hace un  par de inviernos, subimos a la Aitana en busca de nieve. En nuestra ruta pasamos por Alcoleja y recuerdo que papá dijo: "¿Sabes, este es el pueblo más alto de la provincia?" En aquella ocasión pasamos de largo pero esas palabras quedaron retenidas en mi memoria y junto a ellas la curiosidad por conocer este pequeño pueblo cercano a la cumbre de la Aitana.

Hace un par de semanas queríamos pasar el día por el monte así que vi la ocasión perfecta para acercarnos a Alcoleja. Hacía un día fantástico. Preparamos nuestro habitual picnic, cogimos el coche y nos dispusimos a disfrutar de una jornada de exploración.

Tardamos un poco más de lo previsto en llegar. Hay muchas curvas, recordad que es carretera de montaña y por tanto, estrecha y sinuosa. Yo que me mareo un poco pues... Además, extremar la precaución con los coches ya que los fines de semana suele haber muchas motos por estas carreteras, además de grupos de ciclistas entrenando. Nosotros pillamos varios de ellos que incluso llevaban coches que iban grabando el ascenso. Así que el trayecto se hace un poco más lento.


Al llegar a Alcoleja aparcamos en un hueco que encontramos en la Plaza del Palau, junto a la Torre del Palau de Malferit, una de las pocas edificaciones que han perdurado y que formaban parte del antiguo palacio de los marqueses de Malferit, señores de la villa de Alcoleja. En la web oficial de la localidad la llaman Torre de la Iglesia de San Vicente Ferrer por estar junto a la misma. Otras de las partes del palacio fueron restauradas y/o reconvertidas para uso particular. También se conserva un arco que debía pertenecer a la fachada del palacio y que ahora da acceso a una vivienda.





En la misma plaza está el bar El Palau. Allí aprovechamos para tomarnos un café antes de comenzar nuestro paseo por el pueblo. En el mismo bar, curiosamente, venden algunos productos de la zona (almendras, nueces, miel, algunas hortalizas y verduras...) Nosotros no compramos nada pero Olga, una seguidora de nuestro facebook, nos lo recomendó cuando supo que estábamos por allí. Esto fue lo que nos dijo: "En el bar que hay justo al lado del torreón venden tomates, patatas, nueces, miel.... Todo de la zona y de una calidad excelente."

Comenzamos nuestro recorrido por la carretera que salía del pueblo. Allí hay una balconada desde la cual se ven preciosas vistas de la Aitana. Después siguiendo las indicaciones que encontramos comenzamos a caminar cuesta arriba hasta llegar a la zona del cementerio. Al Campo Santo no entramos, aunque encontramos a un señor que debía ser el guarda que muy amablemente nos comentó que si queríamos verlo iba a abrir. Rodeando el cementerio había cipreses con ardillas. Y claro, en cuanto los peques las vieron fueron corriendo a verlas. Querían hacerles fotos así que Carla cogía piñas e intentaba atraerlas. Pero las ardillas estaban muy a gusto jugando por las ramas.


Otra cosa que me resultó curiosa fue el Vía Crucis. Hasta ahora yo había visto que en muchos lugares se suele poner por las calles en pendiente que llevan al cementerio o a una Ermita. En Alcoleja hay un pequeño "montecito" cerca del cementerio al que se asciende por un sendero en zig zag y en él han puesto las señales del Vía Crucis.

El hambre ya comenzaba a apretar, así que buscamos el parque infantil y nos comimos allí los bocatas mientras jugaban los peques. Los columpios están junto a la escuela, en una zona vallada, limpia y bastante cuidada. Fue un rato muy divertido ya que hasta César (1 año) podía jugar con sus hermanos sin peligro alguno.


Recorrimos las distintas calles. Muchas casas tenían azulejos de motivos religiosos en sus fachadas. Vimos la iglesia, el mercado, una tienda, algún alojamiento rural y... el lavadero. Este data de 1.950. Aquí aprovechamos para explicar a los peques como se lavaba la ropa entonces y las diferencias que había entre los enseres que tenían las casas de esa época y las actuales. Alucinaban al saber que las familias no tenían lavadoras, ni frigorificos, ni congeladores y mucho menos televisores.

Como ya habíamos recorrido todo el pueblo hicimos una pequeña excursión por el campo siguiendo una senda. Por el camino vimos tractores trabajando (que por cierto era lo único que se oía además del canto de los pájaros), un rebaño de cabras y ovejas, y montones de árboles frutales. Carla estaba emocionada con los almendros en flor. ¡¡¡ Eran árboles rosas!!!


Con los peques ya algo cansados volvimos al coche para poner rumbo a casa. De camino aun hicimos otra parada, pero eso ya os lo cuento otro día. ;)

Podéis ver más fotos aquí

Localización exacta:

Ver Con los niños en la mochila en un mapa más grande

2 comentarios:

  1. A mi me marea andar en coche en montañas!! Pero que belleza de paraje.
    Me enamoré de los árboles. Gracias por el tour!

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    Respuestas
    1. Gracias a ti por leerme. A mi también me marea. Eché muuuucho de menos el no haberme tomado una biodramina antes de salir. ;)
      Un abrazo.

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