Albergue rural Actio: Disfrutando de un campamento… en familia


En muchas ocasiones os había hablado del Albergue rural Actio. Había visto que tenían una propuesta de ocio muy enfocada a las familias y que me llamaba mucho la atención. Organizan jornadas familiares enfocadas a diferentes actividades en torno a la naturaleza, fines de semana temáticos, campamentos de verano… Incluso en el post en el que hablaba de planes para una Nochevieja con niños os hablé de que allí también celebraban una fiesta especial.

Por cierto, por si alguien está interesado en ir algún año que sepáis que siempre llenan y que tenéis que llamar para reservar en septiembre o no encontraréis plaza. Total, que me parecía una opción muy interesante y diferente para disfrutar de la naturaleza en familia. De ahí, que os fuese contando algunas de sus actividades en mis redes sociales.

Pues resulta, que hace algunos meses, se pusieron en contacto conmigo desde el Albergue Actio. Virgilio, su propietario, nos comentó que estaría encantado de invitarnos algún fin de semana de los que planificaran actividades para que pudiésemos comprobar nosotros mismo, todo lo que se hace allí. Lo que pasa es que entre una cosas y otras, no encontrábamos una fecha adecuada para poder escaparnos a Alborache (Valencia), que es donde está el Albergue rural Actio. Al final, hace unas semanas, por fin, pudimos cuadrarlo todo y hacer esa escapadita.

 

Coincidiendo con el Puente del Pilar, desde el Albergue rural Actio, habían organizado un “Fin de semana de Circo”.

 

Durante este fin de semana, disfrutaríamos del entorno y de las actividades del campamento usando como hilo conductor esa temática. La verdad es que estaba muy emocionada. Tenía la sensación de que la experiencia iba a ser como cuando yo iba de campamento con la asociación juvenil a la que pertenecía de adolescente. Era un grupo, similar a los scouts, pero que estaba gestionado por los Salesianos de nuestro pueblo.  Cada sábado nos reuníamos en el colegio para hacer actividades y tres o cuatro veces al año nos íbamos de campamento. Aquellos años fueron geniales y guardo un maravilloso recuerdo. Tanto me gustaba que llegué a hacer el curso de monitor de tiempo libre en cuanto cumplí la edad correspondiente. Así que esperaba reencontrarme un poco con aquellos recuerdos. Y en realidad… así fue.

El enfoque del Albergue rural Actio es totalmente el de un campamento (aunque, evidentemente, con manga ancha ya que van familias): horarios para las comidas y las actividades, monitores que guian los juegos y actividades, habitaciones de albergue con literas, ocio y mantenimiento de las instalaciones colaborativo, enfoque ecológico y de respeto con la naturaleza, fomento del trabajo en grupo y la inclusión… Eso sí, lo primero que debemos hacer los adultos es dejar a un lado nuestra vergüenza y estar abiertos a hacer “nuevos amigos”. Y sí, digo los adultos, porque en realidad a los niños, si les dejamos a su aire, no les hace ninguna falta. Yo creo que todos, sin excepción, hicieron amigos ese fin de semana. Incluso Marco, a sus 13 años, lo disfrutó mucho. Y eso que no había ningún otro mayor. Él supo adaptarse a jugar con niños más pequeños que él y los pequeños estaban encantados de que “un mayor” estuviese hablando y jugando con ellos.

 

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Eso sí, a cada uno hay que darle su tiempo. Nosotros llegamos bastante tarde el primer día. Teníamos otro evento por la mañana, un mercado solidario en favor de la fundación Aladina, que no me podía/quería perder. Así que prácticamente llegamos a la hora de merendar (había familias que ya estaban allí desde por la mañana). Mis hijos pequeños empezaron jugando con unos niños la primera noche y, al día siguiente, acabaron siendo los mejores amigos de otros distintos. Conforme se iban conociendo más, iban haciendo sus grupitos.


Por poneros un ejemplo, os diré que César es muy vergonzoso. Al punto de que le sigue dando vergüenza cuando llega a un sitio donde hay más de cinco o seis personas, aunque las conozca. Durante unos minutos se agarra a mi pierna y no hay forma de que vaya con nadie. Pues imaginad en un sitio nuevo, con peques y mayores a los que no ha visto nunca… La primera noche no se despegó de mi lado. A la noche siguiente me pidió QUEDARSE A DORMIR CON SU AMIGO!!!  Yo no me lo podía creer. Yo no le dejé, pero tampoco pasó nada. Estuvo jugando todo el día con él y su mamá, y también a la mañana siguiente un ratito. Y hasta se atrevió con el Puente Tibetano.

 

Pero bueno, que al final me enrollo con momentos y sensaciones, y no os cuento lo importante. Jejejeje

He pensado que voy a estructurarlo un poco, que me será más fácil. Y además, así no olvidaré nada de lo que os quiera contar. Empezamos por…

Albergue rural Actio

Imagen propiedad del Albergue Actio

El Albergue rural Actio es un complejo que está en una enoooorme parcela donde nuestros peques pueden jugar y correr a sus anchas.

Las instalaciones del albergue tienen capacidad para más de 100 personas. Disponen de habitaciones con literas de diferentes tamaños. Las habitaciones más pequeñas tienen 4 plazas. Algunas disponen de baño dentro de la habitación y otras no. En la planta superior, donde están las habitaciones, hay dos baños comunes con duchas. Pensad que, como os he dicho todo el tiempo, estamos en un albergue al uso. Como los de toda la vida, pero modernizado.

¿Qué quiero decir con esto? Pues, por ejemplo, que los baños de las habitaciones, al menos en la nuestra (que no entré a cotillear a las habitaciones de mis compañer@s de fin de semana) son muy sencillos y están abiertos a la habitación. El lavabo y la ducha, tan sólo se separan de la zona de dormir por un tabique abierto. El water, por supuesto, sí que tiene su puerta.

Las camas son literas, y la verdad es que yo dormí muy bien. De hecho, estuvimos en una habitación de 8 camas, así que nos sobraba espacio. Los tres peques querían dormir en la litera de arriba, así que me tocó dormir a mi también en la de arriba con César. Sí, ya se. Soy una consentidora. Pero para una vez que el peque podía dormir en una litera… ¡Cómo no iba a dejarle disfrutar de la aventura!

Cuando llegas te indican dónde puedes coger las sábanas limpias para tu cama. Cada uno ha de hacerse su propia cama, como en mis campamentos de niña. Ellos te proporcionan sábanas y mantas, pero las toallas las tienes que traer tu. Cuando te marchas, has de dejar las sábanas que has usado en el carro de la ropa sucia. Este es un ejemplo de lo que os decía que la filosofía del albergue está enfocada en el ocio colaborativo: El espacio es de todos y entre todos lo cuidamos y mantenemos.

En la planta baja está la oficina, unos baños, el comedor y la sala común. Y en el sótano hay otra sala común en la que se realizan actividades. La única tele del complejo está en la sala común de la planta baja. En esta sala hay mesas y sillas, algunos sillones, juegos… En el sótano hay una sala común más en la que realizamos algunas actividades como disfrazarnos y practicar números de circo.

Al comedor sólo se entra a la hora de las comidas. Hay un horario establecido y se hacen cuatro comidas al día: desayuno, comida, merienda y cena. No obstante, puedes entrar a pedir agua o si necesitas alguna otra cosa. Todo el personal es muy amable y cercano. Por cierto, la comida estaba buenísima y había en cantidad. El menú es cerrado. Es decir, hay lo que hay. Es todo comida casera y hecha con materias primas que compran a los comerciantes locales. Para ellos es otra forma de colaborar con el medio ambiente, además de con la economía local: con productos de cercanía y de calidad.

Eso sí, si tienes alguna alergia, intolerancia… O si eres vegetariano, o vegano, tan sólo tienes que decírselo a la hora de hacer tu reserva. De este modo lo tendrán en cuenta cuando vayan a preparar la comida. En nuestro grupo había una chica vegana y ella me dijo que lo que le habían preparado estaba todo riquísimo. Quitando de que el último día se les acabó la leche de soja para el desayuno… Y me imagino por qué. Al ponerla junto a las demás cosas del desayuno, hubo más gente que tomó de esta leche, como es normal. Por cierto, también había leche sin lactosa. Cosa que me gustó mogollón. No en muchos sitios la encuentras.

Las comidas son otros de los momentos en los que todos tenemos que colaborar. Desde el albergue se fomenta que nos sentemos todos juntos, en una mesa corrida, a fin de que rompamos el hielo y hablemos entre nosotros. Como os decía antes, es a los adultos a quienes nos suele costar más eso. Sobre todo si viajamos solos. Entre todos se ponen las sillas y se monta la mesa. Nosotros ponemos platos, vasos, cubiertos y servilletas. Y el personal saca la comida en unos carros desde los que nos servimos, o ayudamos a servir. En realidad, en la comida y cena, casi siempre nos sirvió el personal del albergue. Luego, a la hora de recoger la mesa, lo mismo. Entre todos quitamos la mesa y vamos dejando las cosas en los carros, se recogen las sillas, se pasa un trapo a las mesas y se barre el suelo. En 10 minutos está todo listo.

Como llegamos tarde el primer día, yo no lo sabía. Pero no hace falta más que observar un poco. Y,como dice el refrán… “Donde fueres, haz lo que vieres”. Este fin de semana había un grupo de amigos con sus peques que se notaba que ya conocían el sitio. Cuando vi que estaban cogiendo sus cosas para poner la mesa, pues yo hice lo mismo. Carla ya se había hecho amiguita de una de las niñas, así que en lugar de sentarse con nosotros, se sentó no ella. Y ellos, super amables, la dejaron encantados. Al terminar la cena vi que cogían trapos y escobas. Así que…

Puede parecer una tontería, sí. Y claro que podrían recogerlos ellos mismos. Pero el mensaje realmente importante es el que se transmite a nuestros pequeños con estos gestos. Tendíais que haber visto como los más peques se quitaban las cosas de la mesa e iban a por los trapos para limpiar, antes de salir corriendo a jugar a la sala común. En ese momento aprovechábamos los mayores para tomarnos el cafelito y charlar un poco.

Ah, y por cierto, aquí se recicla todo. Hay que tirar la basura orgánica en un cubo y los demás desperdicios en otro. En el albergue hay animales de granja y un huerto, por lo que seguro crean su propio compost. Se aprovecha todo al máximo posible.

El Albergue rural Actio está construido de forma bioclimática. Yo pensé que igual pasaríamos frío con una mantita sólo que nos habían dado, pero… que va!! Se estaba de calentitos por la noche… Y eso que era diciembre y fuera hacía un fresquete que tela. Se alimentan de energía solar que producen ellos mismos. Y esa energía sirve tanto para la luz como para calentar el agua y mantener en marcha la calefacción de suelo radiante que tienen. En verano, la orientación del edificio unido a unos conductos de ventilación que tienen, permite que dentro se mantenga una temperatura agradable.

En la zona exterior tienen una piscina de temporada, una zona de columpios y juegos infantiles, pistas deportivas, un huerto, algunos animales de granja… Y muchos riconcitos chulos, como un tipi para jugar que encontré hecho con ramitas. Además de algunas cuerdas y columpios colgados de los árboles. También hay un rocódromo, una tirolina, un puente tibetano y una zona para practicar el tiro con arco. Actividades que siempre se hacen en compañía de los monitores del albergue.

Ah, y un edificio que alberga baños y diversas aulas. Aquí se realizan muchas actividades de todo tipo, incluidas las de educación ambiental. Ah, y un pequeño museo que está en una casa tradicional y que al final no pudimos ver por falta de tiempo.

Os dejo este vídeo del Albergue Rural Actio donde podréis verlo todo mucho mejor:

Desde el albergue podemos encontrar señales de diferentes rutas que, o bien pasan por allí, o bien empiezan aquí. La verdad es que a mi me faltó tiempo para seguir paseando por esos montes y disfrutando de todo lo que tenían.

 

Albergue rural actio 2

En el Albergue rural actio programan muchas activodades. En su web podéis encontrar ya las siguientes que hay previstas. Podéis verlo en este enlace: Programa de actividades del albergue rural Actio

El fin de semana que estuvimos nosotros había puente, así que las actividades empezaban el viernes. Como os he dicho, había programado un finde de circo.

A partir de las 11,00 ya podían ir llegando las familias. La mañana era de tiempo libre para instalarse y dar un paseo para conocer las instalaciones. Por la tarde, en la sala común habían juegos y maquillajes. Nosotros llegamos justo cuando estaban pintando a los peques. Pero como acabábamos de llegar nuestros peques no quisieron pintarse ni nada. Eso sí, entraron a la sala y empezaron a conectar con los otros niños mientras descargábamos maletas y nos instalábamos. Luego salimos al exterior donde estuvimos practicando el caminar con zancos o sobre una cuerda. Vamos, que era super difícil, pero muy divertido. Nos reímos mogollón.

Sobre las 18:30 o así nos fuimos todos a merendar. Habían preparado un chocolate caliente con bizcochos, magdalenas… Además había café, infusiones y algo de fruta. Tras la merienda bajamos al sótano a jugar y disfrazarnos. Había una caja con disfraces y todo el que quería se podía disfrazar. Después, cuando ya estábamos vestidos. Hicimos un pequeño juego de presentación para romper el hielo.

Tras la cena, que estaba riquísima, nos propusieron un juego de pistas. Hicieron varios grupos de forma que las familias tuviésemos que interactuar. Cosa que estuvo muy guay. Carla ya había hecho alguna amiga, así que decidió que quería irse con otro grupo. Total, que el papi se fue con Carla en un grupo y los otros tres hicimos grupo con otra familia. El juego fue muy divertido. Nos dieron un cuadernillo dónde íbamos apuntando las pistas que encontrábamos y cuando acababa el tiempo teníamos que deducir cuál era el mensaje oculto.

Para el sábado había una programación más intensa. Después de desayunar, tocaba el turno de las actividades más atrevidas. Nos sentimos como hombres y mujeres bala tirándonos en tirolina, como funanbulistas caminando en el puente tibetano… Hasta intentamos dar en la diana con el tiro con arco. Los más chiquitines que no podían hacer estas actividades, se entretuvieron jugando en el parque infantil (donde había una tirolina más pequeña), mirando y dando de comer a las cabritas….

 

Carla a punto de lanzarse por la tirolina bajo mi atenta mirada. Imagen propiedad del Albergue rural Actio

 

Por la tarde, de la mano de un artista de circo llamado “Kanijus”, hicimos un taller de Circo. En este taller tuvimos la oportunidad de probar y de intentar aprender diferentes técnicas de circo como los equilibrios y los malabares. Peques y mayores pudieron preguntarle todas las dudas y curiosidades que quisieron. Y, sobre todo, pudimos apreciar y ser realmente conscientes de la dificultad, la disciplina necesaria y las horas de práctica que requiere hacer esos malabares que tanto nos divierten y sorprenden. Y que tan sencillos nos parecen a veces.

Después de cenar, este artista nos ofreció un divertido espectáculo en la sala común. Hizo diferentes malabares y equilibrios, montó en monociclo y nos hizo reír. Para rematar con un espectáculo de malabares con fuego que nos hizo en el exterior. Fue muy chulo.

Para el domingo, teníamos prevista una excursión a la Cueva del Truche. Nosotros habíamos estado hace unos seis años. Recuerdo que en aquel momento estaba embarazada de César. Fuimos a visitarla cuando estuvimos de visita en Buñol para ver la tomatina. Aquella vez no caía casi agua, pero este año había vuelto a brotar y estaba realmente precioso todo.

 

https://www.instagram.com/p/BchuemRhG_0/

La excursión hasta la cueva fue muy chula. Los monitores nos iban explicando cosas por el camino. Una vez en la cueva, además de hacernos fotos, estuvimos jugando. Sí, sí. Jugando. Hicimos juegos de campamentos. De esos de corros, de agacharse y levantarse, de canciones y tonterías. Esos que nos suelen dar vergüenza a veces a los que hemos perdido esa capacidad de improvisar. Esos que, justamente, tanto gustan y divierten a nuestros pequeños. No os imagináis lo bien que lo estaban pasando los niños. Y las sonrisas que al final arrancaban en los mayores al verlos y vernos.

Tras la excursión, tan sólo nos quedaba comer y despedirnos. En realidad nos estuvimos despidiendo toda la mañana. La previsión del tiempo para aquel día era bastante mala. Venía una borrasca con alerta, en plena operación retorno. Y, claro, había que volver a casa. Tuvimos que despedirnos de dos familias antes de irnos de excursión: De Marta y su familia que les quedaba un buen trecho hasta volver a Vitoria. Y de Mónica y su peque, que tan buenas migas había hecho con César.

El resto de familias nos fuimos de excursión. Pero, en cuanto volvimos de la cueva, tuvimos que decirles hasta pronto a Ariadna y sus pequeños. Carla y su hija se habían hecho super amigas en dos días. Se habían dado cuenta de que eran muy parecidas, que habían pasado por situaciones parecidas y que se comprendían. Vamos, que, sencillamente… Conectaron. Las lagrimitas de Carla volvieron a transportarme a esa época en la que yo misma me encontré en situaciones así, teniendo que despedirme de alguien a quien había encontrado y que sabía que me gustaría poder ver a menudo. Pero bueno, todo se andará… Del resto, tuvimos que despedirnos después de comer. Con esa alegría de… A ver si volvemos a coincidir en otra ocasión.

Foto propiedad del Albergue rural Actio. Mirad que grupito más majo. Y aquí ya nos faltaban algunos…

A mi, el fin de semana me dejó un fantástico sabor de boca. Un fin de semana de actividades sencillas, en unas instalaciones sin lujos, en el que lo importante eran las personas que allí estábamos y el tiempo compartido. Un fin de semana en el que había familias diversas y de lugares diversos. Familias que venían en grupo, otras monoparentales que venían solos, con diversas ocupaciones y diversas filosofías. Formas de vivir y de criar diferentes que habíamos encontrado un punto común y que lo estábamos disfrutando. Eso fue lo mejor de todo y lo que, sin duda alguna, me empujará a volver al Albergue rural Actio.

Localización:


 

 

 

 

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