
Inherente a nuestra condición, el arte se ofrece como una forma de conocimiento que sugiere la comprensión de la realidad que vivimos e imaginamos.
Se trata de un proyecto expositivo de Adrián Espouy, que entiende el retrato como una manera de evidenciar claramente la anatomía del rostro, aunque ahondando en aspectos subyacentes como la psicología de los personajes. En ese ejercicio, se permito enfatizar determinadas cualidades con la transgresión que impone la exploración expresiva de, por ejemplo, la deformidad.
“La llave de mi silencio” aboga por la ambigüedad en la interpretación de los propios códigos pictóricos del autor, insinuando una lectura directa y carente de condicionantes.
¿Cuándo?
¿Dónde? Sala de exposiciones de la Casa de Cultura
¿Precio? Acceso libre y gratuito, limitado al aforo