Así que cuando le dijimos a Marco que nos tenía que hacer de guía se puso muy contento. Cómo él ya había ido con sus tíos se sentía super importante porque claro, “sin su ayuda nos sería muy difícil encontrarlo”. Bendita inocencia…
Por la mañana nos acercamos primero a Banyeres, a la oficina de turismo, y allí la chica que nos atendió nos comentó que cómo íbamos con niños muy pequeños (Carla tiene 2 años recién cumplidos) podíamos hacer la mayor parte del recorrido por la pista forestal.
Yo había sacado la información de la ruta de aquí, de la web Viajar en familia. Tienen una descripción muy completa de la ruta, con fotos que ayudan bastante a la hora de orientarse.
Después de visitar el Castillo de Banyeres de Mariola, con su museo festero en el interior, y de comer en el área recreativa de Molí l’Ombría nos pusimos en camino hacia el centro de interpretación Ull de Canals. Desde allí sale la pista forestal que lleva hasta el nacimiento del río. Hay un aparcamiento gratuito donde se pueden dejar los coches sin problemas y así comenzar el recorrido andando. Pero, cómo os digo, nosotros hicimos la mayor parte en coche.
He de reconocer que a mi me daba un poco de miedo ir con la furgoneta, por si llegábamos a alguna zona que no pudiéramos pasar o dar la vuelta. Pero me equivocaba. Tal cómo nos explicó la chica de la oficina de turismo el acceso es bastante bueno. Y mi marido no dejaba de decirme: “No te preocupes, que si la carretera se estrecha o algo damos la vuelta y punto”. Total, que los dos tenían razón y al llegar al último tramo había varios coches aparcados. Justamente a partir de allí, había que subir una pendiente pequeña pero muy pronunciada. Por tanto se notaba que era el sitio perfecto para parar y para poder dar la vuelta.
El único inconveniente que os podéis encontrar es que ya haya muchos coches aparcados y tengáis que volver un poco hacia atrás para aparcar (si no lleváis un todo terreno, claro).
En este punto justamente es donde están las ruinas de la fábrica de Blanes, con la chimenea cuadrada. (Os lo digo para que podáis situaros si os imprimís la info del enlace que os he dejado de viajarenfamilia.net).
| Estas son los restos de la fabrica de Blanes. Desde aquí comenzamos el recorrido. |
A partir de aquí se entra en la parte más bonita de la ruta. Junto a una esquina de la fábrica, pasando por la chimenea cuadrada, comienza la senda que nos lleva al nacimiento del Vinalopó. Vamos siempre junto al río rodeados de una frondosa vegetación. La senda es estrecha, pero se puede ir caminando bastante bien. Marco, entusiasmado, nos iba indicando el camino: “Seguidme todos! Es por aquí! ”
| La senda que sale de la fábrica pasa junto a la chimenea |
Eso sí, el carrito hay que aparcarlo en el coche. Si los peques no caminan tendréis que llevarlos en algún portabebés. Carla se hizo el tramo andando de la mano y al brazo cuando había que cruzar el cauce por algún pequeño puente. Cómo podréis imaginar el recorrido no es demasiado largo. Eso sí, está muy chulo y a ellos les encantó. Además vimos una planta con muchas libélulas negras pequeñitas a las que, por supuesto, fotografiamos para nuestro álbum de bichos. Jejeje
| Esta es una de las libélulas que vimos en el río. |
El nacimiento es una pequeña gruta en la pared de la montaña. El agua sale limpia y cristalina por debajo de la roca. Allí mismo, sentados junto a la pequeña cueva, nos tomamos la merienda para reponer fuerzas antes de emprender el camino de vuelta.
| Aquí, en esa pequeña cueva, nace el río Vinalopó. |
De regreso a casa los dos peques pegaban cabezadas en el coche. Estaban reventados y nosotros también, pero había validó la pena. Habíamos pasado un día fantástico.
¡Me la apunto!
ResponderEliminarHola:
EliminarMuchas gracias por pasarte por aquí y por dejarme tu comentario.
La verdad es que es una excursión muy chula. Seguro que lo pasáis genial.
Saludos. :)