Llevo toda mi vida queriendo disfrutar del Camino de Santiago. De hecho, es algo que quería hacer desde que era adolescente. Y ahora, es un viaje que me muero por hacer con mis hijos. Yo siempre he pensado que hacer el Camino de Santiago en familia puede ser una experiencia muy chula en la que disfrutar de la naturaleza, de la paz y el silencio del camino, donde volver a conectar con nosotros mismos y como familia… Y todo, mientras caminamos por una ruta llena de historia, cultura y tradición.
Eso sí, siempre he tenido claro que para realizar el Camino de Santiago hay que prepararse bien, tanto física como mentalmente. Y más aún si quieres hacer la ruta con tus hijos. De hecho, hay varios factores imprescindibles que hay que valorar para elegir tanto el camino más adecuado para ti y los tuyos, como el momento perfecto para hacerlo. Por ejemplo, después de haberlo estudiado mucho, tengo muy claro que mi primera ruta será el Camino de Finisterre y que me gustaría hacerla en etapas de entre 10 y 15 Km. diarios como máximo, aunque tardemos algunos días más de lo habitual.
¿Cuál es la mejor época para disfrutar del Camino de Santiago?
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Sin lugar a dudas, la primavera o el otoño. Unas fechas muy buenas pueden ser las vacaciones de Semana Santa. Y es que, aunque tengas más probabilidades de que te salgan días de lluvia, también es cuando tendréis unas temperaturas más suaves por lo general. Lo que no es nada recomendable es lanzarte a esta aventura en pleno verano. El calor en esa época puede ser realmente insoportable. Si le sumas el esfuerzo físico diario que requiere hacer el Camino de Santiago con niños… Vamos, que en lugar de una buena experiencia, las altas temperaturas pueden convertirlo en una pesadilla. ¿Y el invierno? Pues igual. Hace tantísimo frío que no es nada recomendable. Y mucho menos con niños.

¿Se puede hacer el Camino de Santiago con niños muy pequeños?
Seguro que sí. El Camino de Santiago es una experiencia que también se puede realizar con niños. Y, de hecho hay muchas familias que ya lo han hecho y con niños muy pequeños. No obstante, yo pienso que nadie conoce a tus propios hijos como tu misma. Así que nadie sabe mejor que tú si están preparados para una experiencia así o no. Y no me refiero sólo a la parte física, que, seamos claros, es dura per sé. Si no a la parte mental. A su predisposición, su motivación, su capacidad de adaptarse. Que no es lo mismo hacer una ruta por la montaña de vez en cuando, por difícil o dura que sea, que caminar un porrón de kilómetros un día tras otro por el simple placer de caminarlos y vivir la experiencia.
De ahí que considere que para que el camino sea una experiencia positiva y chula para todos tendrás que adaptar las etapas y la duración de las mismas a las edades, niveles físicos y capacidades de tus pequeños. En mi caso concreto, siempre he tenido claro que lo haría cuando mi hijo menor hubiese cumplido ya, al menos, 10 años.
Como os digo, es mi elección con mis circunstancias concretas, no obstante hay familias que lo han realizado con niños mucho más pequeños. No obstante, por lo general no se suele recomendar hacer el camino con niños menores de 3 años. Y si quieres hacerlo con menores de 6, una muy buena opción puede ser llevar una sillita de paseo, tipo todoterreno, para que se nos/les haga más llevadero cuando se cansen. Aunque tienes que saber que el camino no está adaptado como tal, así que puede que te encuentres con algunas zonas donde no sea muy práctico.
Otras cosas a tener en cuenta para hacer el Camino de Santiago con niños
Cuál es el mejor camino para hacer con niños
En este punto, los expertos en el camino coinciden que las últimas etapas del Camino Frances y las del Camino Portugués, son las rutas más adecuadas para hacer en familia. Tanto por la facilidad del terreno y lo asequibles de las pendientes, como por la cantidad de servicios y alojamientos que encontrarás en ruta. Lo mismo ocurre con el tramo de Santiago a Finisterre, que a mi me llama por aquello de ir hasta «el fin del mundo».
Duración de las etapas
Lo habitual en el Camino de Santiago es que se realicen etapas de entre 20 y 25 kilómetros diarios. No obstante, con niños, intentar eso es una auténtica barbaridad. Hacer entre 10 y 15 kilómetros al día es más que suficiente. Piensa que no se trata de batir ningún record, si no de disfrutar del camino, de la experiencia. Si necesitas ir más despacio, tardar más días… ¡No pasa nada! Además, piensa también que el cansancio se va acumulando día tras día.
Qué llevar en la mochila
Las mochilas tendrás que llevarlas a cuestas, así que procura llevar sólo lo imprescindible. Hoy en día hay empresas que te llevan el equipaje de un alojamiento a otro, de modo que durante la realización de la etapa sólo necesitarás llevar en la mochila el agua, tu comida del día o algún tentempié (como frutos secos o fruta, por ejemplo) y un pequeño botiquín. A mi me parece una opción muy buena, sobretodo para cuando vas con niños y es probable que acabes cargando tus cosas y las suyas.
Preparación previa para hacer el Camino de Santiago con niños
Si al final te animas a realizar el camino, tendrás que ir preparado. Así que meses antes deberéis empezar a realizar caminatas para aclimataros al ritmo. Sal cada fin de semana a realizar rutas de diferentes niveles y por diferentes tipos de terreno. Además, empieza a salir a caminar a diario con tus hijos para que todos os vayáis habituando poco a poco. Y hacedlo siempre con el calzado que vayáis a llevar en el Camino de Santiago. Eso es muy importante para evitar ampollas, irritaciones y lesiones.
¿Qué te han parecido los consejos? ¿Te habías planteado alguna vez hacer el camino de Santiago con niños?


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